Día: septiembre 10, 2008

Expulsión y salto al vacío

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Resumen
de la jornada

El presidente Evo Morales, en un discurso ante partidarios en el Palacio de Gobierno, declaró “persona no grata” al Embajador de los Estados Unidos Philip Goldberg, y en pocas palabras trasladó la crisis boliviana al campo diplomático internacional.

“Sn miedo a nadie, sin miedo al imperio, hoy día, delante de todos ustedes, delante del pueblo boliviano declaro “persona no grata” al embajador de los Estados Unidos…” Con el índice derecho en alto, agregó: “No queremos gente separatista en nuestro país”. La decisión presidencial, transmitida, así, verbalmente, incluyó instrucciones a la cancillería para proceder a comunicarla formalmente a la legación estadounidense. “No queremos gente separtatista, divisionista, que conspire contra la unidad. No queremos personas que atenten contra la democracia”, dijo.

El anuncio de su decisión constituyó la primera aparición publica del mandatario indigena, que no se había presentado ante las camaras de television durante toda la jornada del martes, cuando se esperaba que hablase al pais ante a gravedad de los acontecimientos que cundían en cinco departamentos, cuyas organizaciones cívicas estan en rebelión contra su gobierno. 

La embajada estadounidense calificó la medida como “una sorpresa” y aguardaba que el gobierno la comunicase por escrito, como lo establece la convención de normas diplomáticas de Viena.

Con la remoción del diplomático el gobierno parece haber dado un salto en el vacío, al entablar una disputa diplomática abierta con la primera potencia de la tierra. Parece también una forma apresurada de poner fin al acuerdo de preferencias arancelarias para ciertas manufacturas bolivianas en el mercado estadounidense. Estados Unidos ha sido, durante años, uno de los principales soportes presupuestarios de Bolivia.

Goldberg, por haber servido previamente en países balcánicos, era visto con sospecha por el gobierno de Morales, que enfrenta en el oriente, norte y sur, los peores desafíos a sus 31 meses de gobierno social-indigenista. El gobierno acusa a esas regiones de “separatistas” pero éstas replican que sólo reivindican su derecho a recursos financieros que el estado les ha confiscado como una manera de asfixiar sus aspiraciones autonómicas.

Goldberg se reunió hace unos días con el prefecto (gobernador) de Santa Cruz, Rubén Costas, y luego con las primeras autoridades departamentales de otras regiones y otros funcionarios opuestos al régimen de Morales. Tras la primera visita el diplomático fue advertido por la cancillería que debería tener cuidado con sus actividades. El embajador respondió la semana pasada que, debido a su misión, se reunía con autoridades locales dondequiera que viajase.

La orden de salida del diplomático “cuanto antes” se agrega a la expulsión, hace algunas semanas, de la agencia de ayuda estaounidense USAID de la región de Chapare, productora de hoja coca, de la que se extrae la cocaina.

La decisión agregó un renovado elemento de tensión a la crisis que vive Bolivia. Esta mañana las autoridades confirmaron que en horas previas se había producido un atentado sobre el gasoducto que alimenta de gas natural a Brasil y Argentina. Una explosión, provocada por el cierre de una válvula que generó una enorme presión interna, abrió un boquete en el tubo que parte desde cerca de la localidad sureña de Yacuiba. El flujo de gas natural producía una pérdida de tres millones de metros cúbicos de gas natural diariamente, según estimaciones de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). Hasta la tarde, el flujo de gas originaba llamas que se esperba que acabarían al consumirse el combustible.

El presidente de la empresa, Santos Ramírez, dijo que la pérdida equivalía a unos ocho millones de dólares por día y que el flujo que se pierde se restaría a los 30 millones de metros cúbicos que se envían diariamente a Brasil.

Los volúmenes a Argentina no serían afectados, pues a ese país se le suministra solamente un promedio de 1,5 millón de metros cúbicos, cantidad inferior a los dos millones de m3 que le enviaba hace apenas algunas semanas. Sus compromisos contractuales establecen un envío diario de 7 millones de m3.

A la noticia se agregaba un recrudecimiento de la violencia en Santa Cruz, con la presión de organizaciones locales de tomar control de la terminal de trenes y autobuses en las afueras de la ciudad. La terminal era defendida por elementos partidarios del gobierno, que al final fueron sobrepasados por los grupos cívicos que querían tomarla.

La policía militar intervino disparando profusamente gas lacrimógenos sobre los grupos locales, lo que dio cierto alivio a los partidarios del gobierno, militantes del partido oficial. Pero al final tuvieron que retroceder ante la avalancha de la población que se impuso sobre la tropa, que tuvo que replegarse y abandonar el lugar.

Tampoco logró contener a las turbas que atacaron y saquearon un centro comercial de la empresa de telecomunicaciones ENTEL nacionalizada hace unos meses, en plena plaza central de Santa Cruz.

Antecedentes historicos

Es importante recordar que en Bolivia no ocurría la expulsión de un embajador desde 1962, cuando fue expulsado el embajador de Chile Manuel Trucco, a raíz del desvío unilateral por parte chilena de las aguas del rio Lauca. Es decir, 46 años han pasado desde la anterior expulsión.

Otro dato interesante, que me recuerda un amigo: el último embajador estadounidense en Cuba fue otro Philip, Philip Bonsal, quien dejó su misión en Bolivia (1957-59) para ir a La Habana, de donde saldría poco después en medio de las tensiones que llevaron a la ruptura de relaciones  entre Estados unidos y Cuba.

Curiosamente, Bonsal nunca consiguió una relación normal en su misión habanera. Castro no le tenía la menor simpatía y llego a decir que se comportaba como un virrey.  Le dijo que admiraba a los estadounidenses, especialmente si eran turistas.

En diplomacia hay reciprocidad. Incluso en las expulsiones. El tiempo que se le asigne a Goldberg para irse probable le será dado al diplomático boliviano en Washington.