Tierra en trance – II

Posted on Actualizado enn

 Bolivia vivió hoy una nueva jornada de confrontaciones entre grupos juveniles y organizaciones cívicas y la policía militar. No hay cifras de heridos, pero en la ciudad de Cobija, otrora tranquila y envuelta sólo en el calor tropical y la cordialidad de su población, vivió hoy una de las jornadas más tensas de su historia. Un centenar de policías militares llegó en un Hércules a media tarde al aeropuerto de la ciudad y apenas descendieron sus ocupantes una multitud rodeó la terminal y de hecho los cercó. No los dejó salir hacia su comando. Quedaron secuestrados por la población que, en un número próximo al millar, copó el aeropuerto y presionaba para que el avión que trasladó a la tropa desde La Paz, regresase para llevarla de vuelta. Se anunciaba un encuentro entre el comandante que presidía a la tropa y el prefecto, que llegó en un avión comercial, pero hasta el anochecer el encuentro no se había producido. Después se supo que en la mañana del viernes los policías retornarían a su base en La Paz.

La población tomó tres instituciones del estado, entre ellas las las oficinas del Instituto de Reforma Agraria (INRA).

En Trinidad, donde los disturbios de hace dos días dejaron un saldo de una treintena de heridos, entre ellos diez policías, hubo una marcha multitudinaria exigiendo que el gobierno devuelva a las prefecturas los recursos del Impuesto Directo sobre los Hidrocarburos, que les retiene desde principios de año. Los disparos de cohetes eran ensordecedores, incluso para quienes escuchaban –como era mi caso- las transmisiones radiales en directo. Ese impuesto se aplica sobre las exportaciones de gas natural a Brasil y Argentina.

El prefecto beniano Ernesto Suárez dijo que para los departamentos el IDH es “una cuestión de vida o muerte”. Otros dirigentes que hablaron tras la marcha reiteraron que en Beni, el segundo departamento en extensión e importante productor ganadero y agrícola, “no tendrán pisada” el presidente Morales y sus ministros.

En Tarija, cientos de jóvenes marcharon por las calles exigiendo la devolución de esos recursos. Con la retención de esos recursos, dijeron, el gobierno quiere estrangular financieramente a los departamentos autonomistas (Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca). Quisieron tomar las oficinas de la delegación presidencial pero la policía no los dejó. En ese departamento, fronterizo con Argentina, había decenas de buses paralizados por los bloqueos en el departamento, el principal productor de gas natural. Entre los pasajeros que no podían continuar viaje había un número indeterminado de ciudadanos argentinos.

El presidente Evo Morales agregó combustible a los disturbios al denunciar, desde el avión que lo trae de vuelta a Bolivia desde la capital iraní, la marcha de un “golpe civil” contra su gobierno y exhortó a las “fuerzas armadas y al pueblo a asumir la defensa del país”. Su llegada era esperada para el amanecer del viernes.

El gobierno decidió que las prefecturas correrían con la cuenta de los daños sobre carreteras y oficinas públicas en sus regiones.

Los bloqueos de caminos y carreteras en los cinco departamentos se expandían como un reguero de pólvora en los cinco departamentos involucrados en la lucha por sus recursos. En Santa Cruz, la gente acudía apresurada a los centros de abastecimientos de alimentos para comprar provisiones ante el temor de un empeoramiento de la situación. Grupos de campesinos se preparaban para tender un cerco alrededor de esta ciudad, el eje económico de Bolivia, a partir del día 15, para sabotear la principal feria exposición de la región.

Chuquisaca preparaba medidas para el viernes, pero sus dirigentes no revelaron en qué consistirían.

A estas alturas, la convulsión que vive Bolivia lucía, para algunos, similar a la que precipitó la caída de Gonzalo Sánchez de Lozada en 2003.

La chispa que prendió el actual reguero de conflictos surgió cuando el gobierno decidió convocar por decreto y sin intervención del Congreso a un referéndum sobre su proyecto de nueva constitución, visto por sus críticos con recelo, pues la consideran pesadamente socializante, y parte esencial del proyecto establecer un régimen marxista indigenista en Bolivia. El Colegio Nacional de Abogados ha identificado más de 20 irregularidades que harían de ese texto un proyecto ilegal. El prefecto beniano convocó a la población a la resistencia civil y no permitir la realización de ese referéndum.

A medida que transcurren las horas parece claro que este es el peor momento del gobierno de 31 meses del presidente Morales.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .