Día: julio 23, 2008

Frenazo

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Actualizado el 24 de Julio, 2008

Ahora (gran parte de) los bolivianos son Silvia Salame Farjat. La magistrada, sola frente al todo el poder el gobierno central, dispuso la suspensión del referéndum revocatorio del 10 de agosto, mientras no sea reconstituido el Tribunal Constitucional que debe juzgar la procedencia legal o ilegal de ese acto plebiscitario.

La decisión de la magistrada, conocida tarde anoche, movilizó de inmediato al gobierno y sus portavoces, quienes llamaron su actitud desde “cantiflesca” hasta “prevaricadora” y anunciaron su enjuiciamiento como tal, según la agencia oficial de noticias ABI. La verdad, era patetica la forma en que los portvoces oficiales trataban de descalificar el pronunciamiento de Salame  y ante la falta de argmentos coordinados parecian echar espuma con adjetivos que no tocaban la subsancia del problema: Bolivia vive en un yermo legal -en gran medida por obra del goberno- y ahi radica el problema del revocatorio y de todos los referendos celebrados hasta ahora.  

De inmediato, el Ministro de la Defensa, Walker San Miguel, dispuso que la Corte Nacional Electoral continúe el proceso plebiscitario.

Jose Luis Exeni, el presidente de esa corte, anunció esta tarde que el referendo “continúa” con  todos los actos necesarios, al desestimar la decisión de la magistrada. Mas tarde, el diputado Arturo Murillo, generador de la accion legal que determino la decisión de la magistrada, dijo que la actitud de Exeni era temeraria y que pretende instaurarle un juicio y llevarlo a la carcel. En este gobierno o en el o los que vengan.

El ex presidente del Tribunal Constitucional, Willman Durán, dijo que la decisión de la magistrada se ajustaba a derecho y elaboró juridicamente su pensamiento.  Lo propio hicieron otros constitucionalistas.

Un nuevo avispero ha sido sacudido en Bolivia y si la decisión de la jurista no frena el referendo, cuando menos lo desprestigia, nacional e internacionalmente. Ya existian recelos por las asimetrías de las normas: más votos para los prefectos, menos votos para el presidente. Ahora se agrega la  sentencia Salame.

De hecho, la actitud de la magistrada es un llamado al Congreso para que no se cruce de brazos y reinstituya el Tribunal Constitucional.

Por el momento, los prefectos no se han pronunciado, pero parecía obvio que la veían con simpatía, pues con la la ley revocatoria están en serias desventajas frente al presidente. 

El Presidente de la Corte Suprema de Justicia, Eddy Luis Fernandez, defendió la independencia de poderes que caracteriza a un sistema democrático,  pidió que se respete la decisión de la magistrada, y restó fuerza legal a la posibilidad de que a la jurista le sea instaurado un juicio por prevaricato.

La actitud de la jurista es  un ladrillo más en la lápida de sospecha  generada sobre el partido opositor Podemos al haber repuesto el decreto del gobierno sobre el revocatorio y no haber introducido ni una coma ni un acento en el original (que ya adolece de graves fallas de sintaxis). Con ese acto misterioso, por decir lo menos,  han quedado en duda sus intenciones ante la sociedad boliviana cuando menos hasta que presente una explicación convincente. Insistir en que era “el mal menor” pues se habria venido un referendo sobre el proyecto de constitución aprobado en Oruro, carece de consistencia. Que diferencia habria habido con la situación que actualmente vive Bolivia? 

 

El enemigo interno

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El diario brasileño Folha de S. Paulo trajo el domingo el siguiente artículo firmado por el ex canciller Rubens Ricupero, una de las mentes más lúcidas e influyentes del vecino país. Columnista quincenal en ese diario, Ricupero fue Secretario General de la Unctad (Conferencia de las Naciones Unidas para el comercio y el desarrollo). Vale la pena leerlo. La traducción es del blog.

El enemigo Interno

Exacerbar el nacionalismo no favorece proyectos que exigen seguridad jurídica para las inversiones a largo plazo

Cien años antes de La grave crisis entre Colombia, Ecuador y Venezuela,  el Barón de Rio Branco ya se preocupaba con el peligro de que acciones armadas de rebeldes en las fronteras podrían desencadenar conflictos internacionales. En 1909, el Tratado del ABC que propuso a Argentina y a Chile tenía como uno de sus objetivos principales el compromiso de impedir que revoltosos utilizasen el territorio de un país para intentar derribar a gobiernos vecinos.

Ese principio de absoluta no injerencia se imponía por el proprio buen sentido como base indispensable de un amplio entendimiento entre los tres países en todos los asuntos destinados a “asegurar la paz y a estimular el progreso de América del Sur”, como decía el Art. 1 del tratado. El proyecto fue,  en ese sentido, precursor de casi todo lo que se hizo más adelante en materia de integración latinoamericana, incluso de las recientes iniciativas brasileñas de la Unión Sudamericana y del Consejo de Defensa.

Hoy continúa tan válido como en la época el principio de no intervención, que debería ser la expresión ideal de algo más profundo: la tendencia a la convergencia de valores y aspiraciones. No basta para eso que los gobiernos concuerden en fines definidos de modo genérico: desarrollo, justicia social, integración. También es necesario un consenso mínimo en relación a los medios, es decir, a las políticas y las acciones concretas para alcanzar tales metas.

No hay cómo negar, desde ese punto de vista, que el continente está tan lejano como en el pasado de un denominador común mínimo en por lo menos tres áreas esenciales. La primera tiene que ver con el modelo de integración. Algunos –Chile,  Perú y Colombia (Uruguay también, si pudiera) – optaron por acuerdos de libre comercio con los Estados Unidos, inspirados en la malograda ALCA.

Otros, correctamente, a mi modo de ver, pretenden de entrada la integración natural con las economías semejantes adyacentes. La segunda deriva del estado de “refundación radical” en el que están absortos Venezuela, Bolivia, Ecuador, y de sus consecuencias: la atención prioritaria a los conflictos sociales internos, la exacerbación del nacionalismo, el retorno a las estatizaciones y a las nacionalizaciones de la economía. Nada de eso favorece a proyectos que exigen seguridad jurídica para inversiones de largo plazo, como se vio en los episodios de gas y de las refinerías en Bolivia, la estatización de la siderurgia venezolana de capital argentino, las dificultades de Petrobras en Ecuador, etc.

En fin, la ambiguedad ideológica y hasta la simpatía de algunos gobiernos con la guerrilla colombiana volvieron inevitable la alianza estrecha de Bogotá con Washington. De ipso facto se inviabilizó todo esquema de defensa que, en apariencia o realidad, implicase escoger entre los Estados Unidos y los demás, lo cual, sospecharon algunos, sería escoger entre Brasil y los Estados Unidos.

Las reticencias argentinas retardaron el proyecto ABC, que se concretó debilitado y desfigurado años después de la muerte de su idealizador. Diplomático cuidadoso, coronado por el éxito en casi todo lo que emprendió, Rio Branco admitió que la iniciativa, uno  sus raros fracasos, había sido prematura.

El difícil creer que las crecientes divergencias de América del Sur guarden ahora mejores oportunidades de éxito a propuestas como las actuales, cuyo nivel de ambición va mucho más allá del alcanzado en 50 años de integración europea.

RUBENS RICUPERO, 71, director de la Faculdad de Economía de la Faap y del Instituto Fernand Braudel de São Paulo, fue secretario general da La Unctad (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo) y ministro de Hacienda (Itamar Franco).