Día: junio 14, 2008

Diplomacia y falsos pilares

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Category            Bolivia ; Información ; Morales ; Política

Leía hace unos días en una revista de La Paz una nota sobre la cosmovisión andina que permitiría  formular conceptos opuestos al mismo tiempo, sin que eso fuese necesariamente una contradicción. Así, el gobierno podría pedir la ayuda de la Iglesia y luego denostar a sus obispos, podía protestar contra los Estados Unidos y pedir la continuidad del ATPDA (responsables del empleo de varios miles de bolivianos en El Alto y otras partes); podría forzar a bajar el precio del aceite, pero no así de la papa; podría ofender  y después ni siquiera pedir disculpas y más bien hacer de cuenta que no pasó nada; hacer bromas dudosas con la figura del presidente de una nación amiga y creer que una invitación a discutir “a nivel (de vocinglería) de pueblos” (¿?) temas que atingen a los estados borra la ofensa. En todos estos casos el resultado ha sido un desastre. Pero muy pocos han dicho claramente: todo eso es un disparate. (Esa cosmovisión es contagiosa: Chávez afirmaba no hace mucho que las FARC, las guerrillas de Colombia, eran una fuerza beligerante y pedía su reconocimiento como tales. Ahora las desahucia y les dice que la lucha armada no tiene cabida en América Latina.)

Creo que en la pasividad y en la falsa indulgencia en aceptar conceptos (?) absurdos residen gran parte de los problemas que Bolivia enfrenta. En no rechazarlos de inmediato y decir claro que esa es una actitud ciega e ignorante. No escuché en ningún momento a nadie decir que sostener que las piedras tienen sexo es una estupidez que hace parecer estúpido a quien la formula, lo mismo que aquello de no necesitar leer libros porque lo principal está escrito en las arrugas de nuestros abuelos o que éstos vivían cientos de años.

(La oposición tampoco está libre de pecados, y en eso también reside la frustración generacional que vive Bolivia. Veinte años de gobernar el país han dejado un claro sentimiento de desengaño. Más: haber  extendido el periodo de funciones de la Asamblea Constituyente y luego desempolvado el proyecto de ley de revocatoria de mandato, una figura que no existe en la actual constitución, la han estigmatizado como oportunista y sin norte.)

Todo eso no es una manifestación de una cultura sino de una idiotez (y para la oposición: oportunismo fácil cuya factura algún día le llegará, con multas e intereses) acumulada, individual o colectivamente. Y, sobre todo, consentida so pretexto de redención de quienes durante siglos no fueron, desgraciadamente,  tomados en cuenta.

En aquellos falsos pilares conceptuales yacen muchas de las crisis internas y externas de Bolivia. Todo, resultado de nuestras deficiencias educativas estructucturales como pais. Veamos las últimas.

Las relaciones con los Estados Unidos están en su peor nivel en décadas. Su embajador es reiteradamente acusado de conspirar contra el gobierno boliviano. Hasta hace poco, que se sepa,  estaba preso en Palmasola, Santa Cruz, un ciudadano colombiano, supuestamente un eje conspirador, y se ignoraba cuál habría sido su suerte. (¿Lo pusieron en libertad? ¿Cuándo y por qué?) Lo cierto es que el presidente Morales hizo un papelón al presentar una fotografía de ese ciudadano con el embajador y un líder cruceño en una calle principal de la feria agro-industrial del año pasado, como la mejor prueba de la conspiración que reiteradamente denunció.  Y no se sabe si alguien de su entorno le dijo con claridad: Presidente, sea serio. Eso no es prueba para sustentar una denuncia de conspiración contra el estado!

Las relaciones con Perú también han tocado su peor nivel en décadas. El presidente dice que advierte que su colega Garcia está gordo, y éste replica poniendo en duda la identidad de las hormonas masculinas del presidente Morales. Lo coloca en ridículo. Peor: Rechaza una iniciativa para venir a Bolivia y discutir “a nivel de pueblos” (¿?) las relaciones comerciales Comunidad Andina – Estados Unidos. Un desaire muy grave. Y creo que nadie, entre sus asesores,  le dijo al presidente Morales: A los bolivianos ni a ningún pueblo les agrada ver a su presidente desairado. No hable tonterías.   

 Casi desde el principio de su gestión el presidente (y vuelvo a culpar a sus asesores) exhibió torpeza. (Ignoro si anteriormente ese era un comportamiento regular pues yo no vivía en Bolivia).  Ante Colombia, por ejemplo, cuando intentó sostener que ese país tenía problemas en su balanza de pagos sin saber de qué estaba hablando. A lo que el presidente Uribe respondió que en privado podía haberle explicado todo lo que éste hubiese querido, pero que se veía obligado a hacerlo en público. Y soltó una lección memorable de 1+1 = 2 sobre la economía colombiana. Desde entonces, cuando su interlocutor le habló sin medias tintas,  no ha vuelto a hablar sobre los elementos macro económicos de la economía de ese país.