Día: mayo 6, 2008

Notas Post Referéndum: No hay peor ciego…

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  Un presidente Evo Morales con expresión sombría fue el que apareció ante las cámaras de televisión el domingo en la noche, cuando decía que el referendo de Santa Cruz, que él calificaba de ilegal y desprovisto de significado, había sido un “fracaso rotundo”. Su limitada visión no le permitía reparar en la enorme contradicción en su afirmación. Si era ilegal, su resultado debía ser irrelevante. (Era como ver al presidente Lyndon Johnson negando la gravedad de la ofensiva del Tet en Vietnam,1968, que acabó llevando a Estados Unidos a negociar la paz con el Vietcong anos después, y a la postre, a la victoria vietnamita.) Pero el presidente Morales sabía que la victoria del Si no era irrelevante. Por eso su afán en decir “el juego no vale, ha sido irregular”, en oposición al público numeroso que aplaudía en gran parte de Bolivia a los victoriosos. No lo juzgaba válido, pero probablemente no se perdió ninguna jugada importante del partido. La goleada, prevista como en un partido Brasil-Bolivia en el Maracaná, le dolió. Esa noche procuraba tapar el sol con un cedazo.

La insistencia en decir que el plebiscito era un acto de cuatro familias oligarcas sumada a la disminución del IDH, se volvieron un boomerang. El primer mandatario, su vicepresidente y ministros acabaron convertidos en agentes electorales del Si en Santa Cruz. Era tan obvia la dificultad de los funcionarios del gobierno en admitir el apoyo masivo que recibía el reclamo autonomista que acabó fortaleciendo la voluntad de los crucenos de votar, a pesar de las debilidades legales del andamiaje de los estatutos.

Esa noche, el presidente sumó arbitrariamente a favor del No las inasistencias que él abrazaba, y les agregó los blancos y nulos.  Con la  lógica del presidente Morales, él no sería presidente. Si al 47% que obtuvo la oposición en 2005 se le agregaban las abstenciones (15,49%), como erróneamente hizo el presidente, el dirigente Evo Morales habría perdido. Además, el presidente saltó con garrocha el hecho que fueron sus  seguidores quienes, a palazos y pedradas, quisieron impedir la votación allí donde les fue posible. Incendiaron casas de votación y robaron ánforas, y ahora argumentan a su favor el que muchos no fueron a votar asustados por tal violencia.  Con todo, tuvieron un resultado que no les gustó.

Con la lógica del presidente Morales, Carlos Menem no habría sido (infelizmente, por lo que se vio después) ganador en 1995, cuando obtuvo el 49,9% de los votos positivos, pero sólo el 38,5% del total registrado (Maria Cecilia Cotarelo, estudio sobre las elecciones argentinas desde 1991). Ni Tony Blair habría ganado en 2001 cuando la participación total de votantes británicos llegó al 59% de los votos válidos. Menos aún  Bill Clinton, en 1996 (52,2% de abstención). O Hugo Chávez, en 2000 (cuando se registró un abstencionismo total del 54,26%)

Más (y peor): La argumentación del presidente es similar a la de Luis Garcia Meza y Luis Arze Gómez cuando intentaban justificar el sangriento golpe militar de 1980. Algunos deben recordar a líderes de ese golpe hablando ante las cámaras de Canal 7 esgrimiendo esa argumentación.

La historia está llena de episodios semejantes.

Cuando los inquisidores obligaron a Galileo  a decir que el sol giraba alrededor de la tierra, y no al revés, como había establecido, el astrónomo imprimió su frase inmortal: Eppur si muove. Ese “y sin embargo se mueve” parece un eco replicando al presidente y sus voceros.