Día: febrero 2, 2008

El ejemplo de San Javier

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Leo en El Deber que las autoridades de San Javier han decidido suspender los festejos de carnaval en actitud solidaria con las víctimas de los desastres que afectan al país. No habrá corso ni desfiles. Los javierenses dan un ejemplo a Bolivia. ¿Habrá otros?

Fuga hacia la oscuridad

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Mientras el proyecto de constitución de la oposición política boliviana es inexistente o desconocido para la mayoría del país, la constitución aprobada por el MAS se parece cada vez más a la revisión permanente de la historia que nos presentaba Orwell en 1984. Esto vale hoy, no vale mañana. Ayer era intangible, hoy es tangible. Es originaria pero no lo es y hay que ampliarla. El otro día era irrevisable. Hoy es revisable, no, perdón no lo es, no se modifica ni una coma. Y así vamos como en un carruaje descontrolado a alta velocidad por las laderas de un precipicio. El mismo raciocinio (¿?) vale para el IDH. El recorte será del tanto por ciento. No, será menos. Quizá aún menos. Ninguna sorpresa, entonces, que el propio presidente parezca tan zigzagueante e inestable en sus decisiones.

Es como si el país viviera una fuga desesperada de algo que teme enfrentar. Pero, a menos que dé la vuelta y se coloque cara a cara y con valor ante lo que le atemoriza, la fuga lo lleva a un abismo insalvable. Como en el dicho brasileño: Si huye, la fiera lo alcanza y si se queda quieto, la fiera se lo come. Puesto en términos directos, el gobierno no quiere enfrentar (excepto el presidente Morales, que lo hizo en las reuniones públicas con los prefectos, pero no su vicepresidente ni sus ministros) el hecho que sus constituyentes pasaron en estampida sobre la legalidad y ahora se tapa los oídos y los ojos ante el clamor y tamaño de la irregularidad. Y entonces prefiere que la fuga siga su curso a pesar de que el carruaje en el que corre está desvencijado y rueda sobre un camino angosto a cuyo lado está un precipicio profundo. Una carrera así –todos lo saben- no llega lejos. Su principal sostén económico depende abrumadoramente de una economía externa que muestra signos de flaqueza. La administración nacional de los hidrocarburos también. Para muestra un botón: miren el estado de las estaciones de servicio y compárenlas con las que existían antes de mayo de 2006. Es una tragedia que todo esto no sea percibido por quienes forman el primer escalón del gobierno. Tras dos semanas ausente del blog, temo que estemos entrando a una nueva pesadilla.

Nadie tiene el monopolio de las ilegalidades. Unas provocan otras y se forma una cadena explosiva. Así, los ministros del gobierno tienen poca sustentación moral para reclamar contra los estatutos autonómicos, cuya sustentación legal no está del todo definida, o contra la instrucción de convocatoria de un referéndum que los apruebe en mayo. El gobierno comete ilegalidades y presume que todo está en orden, pero parece ignorar el dicho popular de que lo que es bueno para el ganso es también bueno para la gansa. Si tú lo haces, ¿por qué yo no lo haría?

Todo semeja un juego de criaturas disculpándose ante la maestra que los reprende: No es mi culpa. Él lo hizo antes.

Todo esto en medio de un nuevo diluvio que se precipita sobre la región. Las lluvias provocadas por La Niña ponen en evidencia dramática la imposibilidad del país de lidiar solo y eficientemente con problemas naturales de magnitud. La Niña nos ataca con furia y eso ocurre a menos de un año del desastre de El Niño, cuando el gobierno y sus autoridades actuaron tardíamente y con muchas limitaciones para paliar el desastre. En lugar de convocar a la nación a unirse, trabajar juntos ante las calamidades para prepararse ante lo que podría venir (y vino), prefirió la confrontación bifurcadora hasta llegar a un proyecto de constituyente unilateral y rechazado por siquiera la mitad del país (en verdad no vi un gesto similar de la oposición, que independientemente pudo haber convocado a una cruzada nacional de solidaridad). Creo cada vez más que el círculo estrecho que rodea al presidente no le deja actuar como debería pues contrariaría sus experimentos para reproducir en Bolivia, siquiera parcialmente, lo que en otros lugares –y muy recientemente- ha fracasado. La ex URSS fue capaz de poner en órbita el Sputnik pero no consiguió construir viviendas para su gente, ni refrigeradores ni corta-uñas. Cuando Khruschev visitó Estados Unidos en 1958, su principal desafío era producir más zapatos y más mantequilla. No lo logró. Sus sucesores tampoco.

Los excesos de La Niña han puesto en evidencia la fragilidad del sistema de distribución de agua en La Paz. ¿Ante quién protestar? El problema afecta democráticamente a todos: tanto a barrios de la zona sur como a los del norte y de las laderas. Antes estaba «Aguas del illimani» y se podía reclamar de inmediato y obligar a la empresa a emprender reparaciones pues tenía sobre su cabeza la amenaza de multas si no se ponía a trabajar. ¿Y ahora? ¿Será que el desastre no es muestra suficiente de las deficiencias y debilidades de los modelos estatistas?

Buen tema para pensar durante los días feriados.