Día: enero 3, 2008

Alerta aquí al lado: Soberanía Amenazada

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Bajo este título, en la prensa brasileña se publicó esta semana el siguiente artículo del periodista Newton Carlos, uno de los más conocidos de Brasil. Conviene leerlo y establecer palarelos y conclusiones. La traducción es del blog.

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Soberanía de la amazonia amenazada

Errores del gobierno brasileño y del Congreso facilitan las maniobras para internacionalizar la región.

Por Carlos Newton

El movimiento para la internacionalización de la Amazonia, que ya cuenta con el apoyo ostensible de los países desarrollados y de la ONU, preocupa no solamente a las Fuerzas Armadas Brasileñas, sino también a instituciones importantes de la sociedad civil, como la masonería, que acaba de concluir un estudio minucioso sobre la cuestión.

Presidido por el abogado Celso Serra, miembro de la histórica logia Dous de Dezembro, el grupo de trabajo creado por la masonería, denuncia los errores cometidos por el gobierno brasileño en la votación de la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas, aprobada por la ONU en septiembre de 2006 y que abre el camino a la posibilidad de pérdida de soberanía nacional sobre esta extensa región.

Además, el documento masónico demuestra que la situación está siendo agravada también por omisión del Congreso, que se prepara para ratificar el acuerdo internacional de la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas, sin realizar las necesarias objeciones.

El estudio denuncia que la enmienda 45/2004 aprobada por el Congreso y ya incorporada a la constitución, determina que “los tratados y convenciones internacionales sobre derechos humanos que fuesen aprobados, en cada cámara del Congreso Nacional, en dos turnos, por tres quintos de los votos de los miembros respectivos, serán equivalentes a las enmiendas constitucionales.

Hasta entonces, con jurisprudencia del Supremo Tribunal Federal, se entendía  que los tratados internacionales –inclusive aquellos que tratan de materias relativas a los derechos humanos- eran incorporados al Derecho brasileño con status sólo de ley ordinaria, pero la enmienda 45/2004 transformó esos acuerdos en normas constitucionales.

Así, para que la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas sea incorporada a la constitución, basta que se obedezcan los límites formales establecidos para la edición de las normas constitucionales, es decir la deliberación en cada cámara del congreso, en dos turnos de votación, con aprobación de tres quintos de los votos de los congresistas.

“Será una norma constitucional y el Supremo Tribunal Federal –por más patriotas que sean sus miembros- no podrá estar en contra. Ordenará cumplirla pues el punto de apoyo jurídico estará creado”, advierte el presidente del grupo de trabajo creado por la Logia Masónica Dous de Dezembro, subrayando que ese error no fue cometido por los representantes de Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelandia y Australia en la ONU, pues votaron contra la Declaración de los Pueblos Indígenas.

Serra cita como ejemplo de un acto de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), denominado Convención Relativa a los Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes, cuyo texto extrapola las relaciones de trabajo e ingreso en los asuntos “tierras” y “recursos minerales” (artículos 13, 14, 15, 16, 127, 18 y otros) estableciendo condiciones objetivas para el futuro golpe sobre el territorio brasileño, a través de la en mancipación de las áreas indígenas.

“El Congreso Nacional aprobó mansamente esa Convención de la OIT, sin rechazar los artículos que llevaban la intención de crear condiciones objetivas para la mutilación del espacio territorial brasileño”, denuncia el representante de la masonería.

En su modo deber, es necesario que se diga, escriba y alerte que la posición asumida por el gobierno brasileño en la ONU, si fuera confirmada por el congreso, quien dirá la palabra final, podrá ser entendida y encarada como norma constitucional, a ser cumplida inexorablemente en perjuicio delos propios brasileños.

“Ante esa situación, es necesario dar todo apoyo a las Fuerzas Armadas brasileñas, garantizándoles el derecho pleno e irrestricto de mobilización por todo el territorio nacional, incluso con reforzamientos de presupuestos para la preparación de personal, mantenimiento, reequipamiento y adquisición de artefactos modernos, pues jamás conseguiremos defender y preservar la Amazonia brasileña, manteniendo soberanía sobre ella, con equipos obsoletos y deteriorados y sin contingente adiestrado”, señala Celso Serra.

En fin, la masonería recomienda que se le de una nueva redacción al artículo 231 de la Constitución porque, según advierte el jurista  Ives Gandra Martins, de la forma en que está redactado, por ese dispositivo, gracias a una visión errónea de los constituyentes de 1988, los pueblos indígenas representan naciones diferentes de la brasileña, cabiendo a la Unión (Federal) solamente la carga resultante del papel de protectora de ellos y de los bienes que no pertenecen a Brasil.