Mes: diciembre 2007

Nada vale una vida

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 La señora Silvia Lazarte podría muy bien haber sido testigo de descargo en el juicio de Nuremberg. Habría sido una elocuente justificadora del  holocausto. Habría absuelto a Goering, Hess, Ribbentrop, Keitel y todos los que fueron condenados.  Con la Sra. Lazarte, Hitler se habría arrepentido de haberse suicidado y su Eva Braun le habría reprochado el haberla hecho morir a su lado cuando habría tenido a la mano la llave de su salvación. La señora Lazarte los habría absuelto, pues todos ellos buscaban “un bien mayor”, como dice que el gobierno del presidente Evo Morales buscaba-o el que los constituyentes del gobierno buscaban- al  aprobar entre cuatro paredes y a velocidad de trabalenguas el proyecto de constitución de su partido, el MAS.  Y a pesar de, en el transcurso, provocar tres muertes y cientos de heridos.  Más cerca y en casa, habría justificado la matanza de la calle Harrington, pues a ojos de los ejecutores también se buscaba un bien mayor. Y por supuesto habría justificado Terebinto.

Es una tragedia que las enseñanzas morales básicas no hubiesen calado en el cerebro dogmático de la Sra. Lazarte. Nada, absolutamente nada (un bien mayor, una ideología, un partido o un proyecto de constitución) tiene el valor de una vida ni es un bien superior a ella. Por eso se discute tanto la pena de muerte. Por eso ha sido excluída de muchas constituciones, entre ellas la boliviana aún vigente.

La declaración de la Presidente de la Asamblea Constituyente no le hace ningún bien al gobierno –ni al presidente- que busca defender.