Día: noviembre 17, 2007

Versión: Preparativos para eventual evacuación

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Una versión registrada este sábado por el diario O Estado de Sao Paulo http://www.estadao.com.br/estadaodehoje/20071117/not_imp81588,0.php informa que entre el 10 y 20 de octubre tropas del ejército, la armada y la fuerza aérea llevaron a cabo una denominada “Operación Pantanal”  para evacuar rápida y masivamente a ciudadanos brasileños de Paraguay y Bolivia, en caso de presentarse en esos países conmociones fuera de control. En Bolivia residen 10.000 familias brasileñas, dice la versión.  En Paraguay hay 200.000 brasileños.

La operación, ejecutada en el territorio del estado Mato Grosso do Sul,  procuró ejercitar el empleo de tropas y equipos (aviones, lanchas y camiones, entre otros) de las tres fuerzas de manera combinada.   Se basó en una hipotética “situación de beligerancia” sobre las fronteras con los dos países.

La versión dice que en un reciente programa de televisión, el secretario de Política, Estrategia y Relaciones Internacionales del Ministerio de Defensa,  general Benedito de Barrios Moreira, dijo que esa cartera observa “puntos de tensión que se pueden desarrollar y que deber  ser observados”.  Según la versión, ese  ministerio considera que la situación en Bolivia y Paraguay es “precaria”.

El informe dice que el ejército participó en la operación con por lo menos 200 vehículos. La Fuerza Aérea   habría empleado aviones  Bandeirante C-95, Hércules C-130 y C-105 Amazonas.  

Libros: Para entender la Bolivia actual

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No han pasado muchos años de cuando uno creía respirar aires de modernización que por fin  llegaban a Bolivia. El país parecía enganchado en una onda acelerada hacia mejores tiempos económicos. El gas se convertía en el factótum económico y sobre el país llovían las inversiones. La economía  crecía a un promedio del  5% al 6%, lo que significaba doblar el Producto Interno Bruto (PIB) en 15 años, o menos. La democracia también parecía haberse apuntalado con solidez: los partidos políticos, aun entre ex enemigos,  formaban alianzas para asegurar la gobernabilidad.  Los bolivianos ya escogían a sus gobernantes con el voto, no con las balas. En la segunda década del tercer milenio, decían algunos, Bolivia sería otra.

Un momento. No vamos tan rápido. Ese era el discurso oficial del piso superior.  Abajo y en los sótanos yacían –y aún yacen- otras “Bolivias”, todas también enganchadas, incluso sin percibirlo claramente,  en la búsqueda de caminos para avanzar. James Dunkerley, uno de los ”bolivianistas” más lúcidos y mejor versados, nos muestra en su más reciente obra (Bolivia: Revolution and the Power of history in the present”,  Institute for the Study of the Americas, University of London) los caminos que ha recorrido Bolivia en los últimos años hasta llegar a este 2007 que se nos empieza a escurrir.

Es difícil encarar un libro tan denso en un solo comentario y posiblemente vendrán otros.  Ahora sólo quiero mencionar  la sección que desemboca en nuestros días. “Es imposible entender el período 2000-2006 sin considerar la presión del FMI sobre el déficit fiscal, el precio internacional del petróleo o las presiones de Estados Unidos sobre la coca. Es aún más difícil imaginar los primeros meses del MAS (en el gobierno) tomando el curso que tomaron sin el apoyo cubano y venezolano, mucho más importante que el que (el presidente argentino Juan Domingo) Perón dio al MNR…”(para apuntalar la revolución del 52), nos dice el autor. Es decir, los reclamos para un comportamiento a menudo ignorado por países ricos, agudizaron las dificultades bolivianas y allanaron el camino para eventos subsiguientes y sus derivaciones.

No se puede dejar de coincidir con Dunkerley que la mayoría de los conflictos sociales y políticos están anudados –y se estrellan- en las diferencias que separan a las tres Bolivias que menciona, citando al economista, analista político y profesor de San Simón Roberto Laserna (“La Democracia en el Ch´enko”, Fundación Milenio). La clasificación de estas tres es esencial  para empezar a entender al país.

“Estas se correlacionan …Un cuarto de la población vive en la “Bolivia moderna” que opera bajo principios de racionalidad y puede formular por lo menos proyectos universales. Pero le faltan los recursos intelectuales y materiales para realizar esos proyectos.. .Por lo tanto es culturalmente adverso a los riesgos…Su ingreso por hogar es calculado en $US 491 mensuales.” Una tercera parte de este sector es clasificada como pobre.

El segundo grupo, que comprende un 35% de la población, opera dentro de la “economía informal” basada esencialmente en la familia… Es extremadamente vulnerable a la inestabilidad del mercado y sacudones sociales, dice Dunkerley. Este sector raramente  acumula capital y dedica sus ahorros al consumo relacionado mayormente con el carnaval derivado de culturas de la provincia, a la que aún pertenece. Es decir, se ha venido a la ciudad, pero carga consigo el bagaje cultural de la provincia. El ingreso familiar promedio es de $US 299 mensuales y la mitad vive en condiciones de pobreza.

Por último, unos tres millones y medio de personas, o un 40% de la población, viven bajo una “economía natural” dominada por cultivos de subsistencia.  Es el grupo que más contribuye a los altos niveles de pobreza en Bolivia. De ellos, y los pobres del grupo anterior, obtuvo el presidente Evo Morales el mayor caudal de su votación.

Al abrirse la economía por completo, con Paz Estenssoro IV y su decreto 21060, la economía en estos dos sectores estalló.  Me decía el otro día José Luis Roca, economista e historiador, que de unas docenas de tiendas conocidas en 1985, se pasó rápidamente a más de un millón de puestos de negocios, grandes y pequeños, aunque la gran mayoría informal,  no registrada y escasamente generadora de impuestos. “Fue la gran revolución liberadora para miles y miles de campesinos que antes sólo deambulaban subsistiendo en El Alto. De ellos surgió esa nueva urbe.”  Es decir, del  mismo  ”neoliberalismo” que se afirma que sus habitantes repudian.  

Laserna, citado por Dunkerley, sostiene: “Es claro que los sectores estancados de la economía, compuestos por las economías naturales y familiares, fueron y siguen siendo exitosos en resistir a la disciplina y lógica del mercado. Hay millones de campesinos y trabajadores informales que utilizan el mercado y al mismo tiempo bloquean su expansión…Este es el ch´enko estructural”.  (Es como el dicho de tener y desear la torta y al mismo tiempo no querer comerla, digo yo.) 

La obra de Dunkerley es rica para quienes, como en mi caso, han estado ausentes del país por muchos años.  Es como zambullirse en información y salir del aluvión con un agudo sentimiento de frustración y de esperanza….  pues nadie enfrenta tantas adversidades sin un sólido carácter ni una decisión, incluso inconsciente, de vencer. 

Tal vez esa frustración se atenúa al leer la anotación de Dunkerley al finalizar su primer capítulo: No ha sido sino hasta la llegada de Morales y del MAS al gobierno que un gobierno ha tenido  una política coherente, con el apoyo efectivo de la presidencia, para salvar a 22.000 niños que mueren cada año de desnutrición. Bajo el programa de “desnutrición cero”, destaca el autor, “esta tragedia invisible está siendo finalmente confrontada. La democracia puede costar vidas, pero también las salva.”