Día: agosto 28, 2007

El paro

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Por la contundencia con la que se realizó, el paro de este martes puede  redibujar el mapa político boliviano, o cuando menos  reformar el actual. Independientemente de la magnitud que se le atribuya,  seis departamentos (siete, con Potosí como promotor libre con sus propios paros) expresaron sin medias palabras al gobierno del presidente Evo Morales su disconformidad con la forma en que conduce al país. (Autoridades del gobierrno dijeron que el paro había sido violento, pero el comandante de la policía en Santa Cruz, Miguel  Estremadoiro, las contradijo. Afirmó que, más bien, la violencia había sido mínima). A partir de ahora, insistir en el mismo camino puede ser más peligiroso. Los resultados del paro podrían sentirse siquiera en dos frentes:  en el  juicio a magistrados del Tribunal Constitucional y en la forma de votar en la Asamblea Constituyente y  su rumbo (en este último cabe la espinosa cuestión de la capitalidad). Los dos catalizadores del paro han sido el juicio contra los cuatro tribunos constitucionales y la decisión del Movimiento al Socialismo de dejar de lado la aprobación de la nueva carta por dos tercios de constituyentes  y procurar llevar adelante la redacción con la conformidad de sólo la mitad más uno.  Casualmente, dos tercios del país han levantado la mano y le dicen no. Ahora será difícil hablar de “grupos minoritarios” o de “oligarcas” como la fuente de oposición al presidente  Morales.

Además…

El movimiento de los seis departamentos tiende hacia una mayor coordinación dentro del grupo.  Sus principales dirigentes cívicos tienen previsto reunirse este jueves en Sucre. Sin dar detalles, ya habían anunciado que vendrían ”otras medidas” si el gobierno no daba curso a sus reclamos.  

Horas tensas

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Seis departamentos (además de más huelgas de hecho en curso en Potosí, convulsionada desde hace días por enfrentamientos entre estudiantes y la policía) se encuentran hoy bajo un paro. Es  el jaque político más grave y de mayor magnitud para el gobierno social-indigenista de Evo Morales. En Santa Cruz, la jornada empezó tranquila, sin movimiento de tráfico, salvo vehículos  autorizados, en acatamiento  a la orden de su Comité Cívico. (Poco después se registraron algunos incidentes aislados, inicialmente sin mayor significación.) Le siguen en orden de participación: Chuquisaca, donde todavía hay piquetes en huelga de hambre en protesta por la exclusión de los debates de la Asamblea Constituyente (con labores temporalmente suspendidas) del reclamo por trasladar a Sucre todos los poderes del estado; Tarija, centro vital de producción de gas natural, cuyos pasosfronterizos hacia Argentina fueron cerrados; Beni, departamento ganadero y centro de suministro de carne vacuna para las regiones occidentales, especialmente La Paz; Pando, en cuya capital Cobija, también fueron cierrados dos puentes que comunican a la ciudad con Brasilea, en la frontera de Brasil; y  Cochabamba, epicentro de un violento choque a principios de año entre campesinos plantadores de coca y grupos de ciudadanos, especialmente jóvenes.  El reclamo de los departamentos en paro: Que el gobierno respete las normas constitucionales, que consideran gravemente quebrantadas con el juicio a cuatro magistrados del Tribunal Constitucional que se opusieron a nombramientos de jueces por parte de Morales. El fondo del conflicto es la visión antagónica entre el gobierno y los departamentos en paro. El primero acusa a los segundos de estar dirigidos por «oligarcas» y de no querer «los cambios» que propugna para Bolivia. Los comités cívicos (formados por instituciones desde empresariales hasta  sindicales) de los seis departamentos, le responden diciendo que el gobierno no respeta la ley, quiere imponer una constitución unilateral y socializante y que intenta conducir a Bolivia por una senda autoritaria.