Día: agosto 26, 2007

Siempre actual

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Mi querido y viejo país: Aquí estamos, una vez más, ante una dura prueba. (Charles de Gaulle)

Los perjuicios del juicio

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La riña salvaje del miércoles en la Cámara de Diputados era un incendio en plena gestación que iba a estallar en cualquier momento. Bastaba un fósforo para que tronase el ambiente electrizado por la disputa entre una fuerza mayoritaria dispuesta a poner en marcha el panzer de sus votos y una minoría con la munición verbal agotada. Los diputados pusieron en evidencia el pensamiento del estratega militar prusiano Karl Von Clausewitz: “La guerra no es sino la continuación de la política por otros medios”. Traduciéndolo a la cámara de diputados de Bolivia: Los puñetazos, los puntapiés, jaloneos de mechas y de órganos sensibles no son sino la continuación del diálogo a través de las manos y los pies. No he leído aún una crónica que detalle la gresca. ¿Quién espetó el primer golpe? ¿Quién dio el primer puntapié? ¿Quiénes fueron los envueltos en la riña? Contar lo ocurrido, con detalle, como se narra un pugilato, sería un servicio al país. Los involucrados tendrían que agregar a su hoja de vida su participación en el bochornoso episodio.

¿Y ahora? 

Con el paro este martes de los dos tercios de los departamentos del país -tres cuartos, territorialmente- Bolivia se coloca ante una situación muy próxima al desgobierno. Que seis departamentos decidan parar, aun cuando el paro no llegue a ser total, debe hacer meditar al gobierno.  Estamos a sólo veinte meses de su gestión. Al presidente Evo Morales le restan aún 40 meses ¿Puede un gobierno conducir al país en las condiciones que se han dado en este primer tercio de la vida que tiene constitucionalmente asignada? El paro multi-departamental (y ¿qué pasa en Potosí,donde había paros estudiantiles y universitarios?) será sólo ”la primera medida”. ¿Qué vendrá después? Aducir que los paros son organizados “por la oligarquía” es querer tapar el sol con un dedo. Hay un descontento que el gobierno no quiere admitir.  Para ayudar a desactivar el ambiente, una actitud sabia del oficialismo sería reconocer la resolución de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados que dejó sin efecto el juicio a los cuatro tribunos y pedir a la Iglesia Católica una intermediación para pacificar al país. Se crearían condiciones para un desarme y sería el primer paso que la Iglesia le ha pedido. Y si no es demás,  agregaría el cierre temporal de la Constituyente, en aras de la pacificación nacional. Cierre temporal es un pedido magnánimo, pues la extensión con la que ha sido agraciada hasta el 14 de diciembre (llegará?) es legalmente controvertida. La Asamblea Constituyente ha sido muy eficiente en exponer las entrañas del país. Así como estimuló esperanzas atizó rencores . Fue autorizada para buscar un tratamiento que sane a un enfermo. Pero temerariamente prefirió operar y ha provocado una metástasis que tiene al país con la respiración detenida. Restablecer un ambiente sano para el debate civilizado requiere de decisiones drásticas, rápidas y creíbles. Quien sabe más adelante será tarde.