Día: julio 21, 2007

Alerta en La Paz – II

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 July 20, 2007

El Cabildo de La Paz reunió a unos dos millones de personas, según los organizadores. Es decir, uno de cada cuatro bolivianos habría estado en ese cabildo. Difícil de creer, verdad? Independientemente de la cifra exacta, por las imágenes aéreas –desde un helicóptero del gobierno (¿)-mostradas por la televisión, ésta habría sido la concentración más numerosa de la historia boliviana reciente. Superior a la de Santa Cruz, el 15 de diciembre pasado. Con una gran diferencia: la de Santa Cruz fue una manifestación cívica y proactiva, a favor de las autonomías. La de La Paz fue defensiva y apoyada por el gobierno nacional, en contra de la discusión sobre cuál debe ser la capital integral de Bolivia. Ese apoyo gubernamental tendrá, con el tiempo, un efecto nocivo sobre el cabildo paceño y sobre el propio gobierno. Ha puesto en evidencia la parcialidad del gobierno de Evo Morales con una región en desmedro de las pretensiones de otra. Pregúntenle a los líderes chuquisaqueños. Además, la amenaza de los oradores a la Asamblea Constituyente con un paro indefinido si hasta el 6 de agosto ésta no excluye de sus discusiones la localización de los poderes del estado suena a garrote.

Alerta en La Paz

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 July 20, 2007

La Paz se concentra en un cabildo abierto que marchará desde la Av. Montes hasta la ceja de El Alto. Ya pueden imaginarse el motivo: defender “la capitalidad” de La Paz, con los nervios crispados desde que Sucre empezó a reclamar el retorno de todos los poderes del Estado a esa ciudad. Sucre dejó de ser capital política y solamente sede de la Corte Suprema hace más de un siglo, tras la llamada “guerra federal.”

La Paz pretende reunir a cuando menos un millón o más de ciudadanos para frenar la corriente adversa hacia su condición de eje político boliviano. He leído algunos comentarios que dicen que la animosidad contra la Paz nace de albergar a El Alto y la vulnerabilidad en que la sitúa su ubicación debajo de la nueva urbe altiplánica. Los bloqueos frecuentes sobre la ciudad jaquean a gobiernos y sus consecuencias repercuten por todo el país y sobre regiones que nada tienen que ver con los bloqueos sobre La Paz.

Los bloqueos son una fuerza dinámica en la pugna pobres versus menos pobres o entre los que no tienen versus los que tienen que de manera más patética se siente en La Paz. Sería una solución apartar la capital de El Alto y dejar a éste sin su pieza estratégica maestra en el ajedrez de las reivindicaciones económicas y sociales? El Alto ni La Paz lo aceptarían. Esa dualidad pobreza-afluencia se ve en otras ciudades latinoamericanas pero a nadie se le ocurriría remover a las favelas de Rio de Janeiro o trasladar Rio a otro lugar. Se debe anotar, sin embargo, que la violencia que azota a las favelas no repercute sobre todo el país como repercuten los bloqueos de La Paz sobre toda Bolivia. Las dos urbes –La Paz y El Alto- deben entender que la dinámica contra la capital en La Paz cobrará cada vez más fuerza al crecer el convencimiento de que los bloqueos y la vulnerabilidad de la capital política vuelven vulnerable a todo el resto del país. Si no remedian eso, la capital sí se moverá.

Un hecho absurdo: el decreto del prefecto (gobernador) de La Paz de prohibir la salida de vehículos de La Paz durante el día del cabildo. Esto da a la concentración un matiz forzoso que sus organizadores, ciertamente, no quieren.

Otro absurdo: la propuesta disparatada (por llamarla benignamente) de un constituyente oficialista de implantar en Bolivia la “reelección indefinida”.