El gobernador de La Paz César Cocarico, del partido de gobierno, sugirió esta semana que los opositores opuestos al “proceso de cambio” sean colgados al estilo 21 de julio de 1946. El Senador oficialista Fidel Surco explicó la iniciativa de su compañero de ruta como resultado de “palabras salidas del corazón”. Es decir, que el colgamiento de los políticos de oposición es algo que está muy en el fondo del corazón de dirigentes como Cocarico y Surco. Las palabras de ambos no podían haber ocurrido en peor momento: empiezan a llegar funcionarios de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para asistir a la Asamblea General en Cochabamba, desde el domingo. Sus expresiones reflejan un nivel salvaje de concepción de la política. Para muchos funcionarios de la organización hemisférica las dos expresiones deben haber resultado novedosas.
El gobernador Cocarico profirió su llamado a favor del colgamiento ante una multitud en su reducto de El Alto. La frase que desencadenó la convocatoria del gobernador provino de Samuel Doria Medina; fue dicha a principios de mayo en Santa Cruz. Erbol la reprodujo en su información de este jueves por la noche noche. Textual: ”En El Alto escuché criterios de la COR (Central Obrera Regional), de la Fejuve (Federación de Juntas Vecinales), UPEA (Universidad de El Alto)…que eran muy duros en sus calificativos con el gobierno; alguno incluso dijo que si seguía el gobierno así lo iban a colgar al presidente Morales, como a Villarroel”.
No se supo cuál fue la explicación “de corazón” que habría dado el senador Surco.
El bochorno de las dos expresiones se agregó al asilo del senador Roger Pinto, cuya actitud coloca al gobierno en una vitrina. Las reacciones de las autoridades respecto al refugio del legislador han sido tangenciales, sin abordar el tema central (intolerancia política) que originó su pedido al gobierno brasileño. El senador afirma ha sido amenazado en cada instancia de los 20 procesos que le siguen los fiscales por otras tantas denuncias que ha formulado sobre corrupción y narcotráfico. Su más reciente se refirió a las denuncias supuestamente provenientes del general René Sanabria, en una carta manuscrita salida de la prisión en Estados Unidos y de la que no se ha vuelto a hablar. El ex jefe policial, parte del círculo gubernamental más estrecho hasta su detención en Panamá hace poco más de un año, dijo en ese manuscrito que altas autoridades del gobierno conocen de las personas involucradas en negocios ilícitos de drogas y reclamó que fuesen identificadas.
El pedido de asilo del senador jefe de la oposición en la Cámara Alta quedó dramatizado este jueves con una noticia que corrió por todos los medios: la policía descubrió en la jornada 154 laboratorios de elaboración de cocaína. El día anterior el número había sido de 91. Las dos cifras representan un total de 245 “fábricas” o laboratorios artesanales de producción de la droga ubicados en sólo dos días en el Chapare, el área de acopio de “materia prima” (hojas de coca) para elaborar el alcaloide. Los hallazgos son un récord de todos los tiempos y subrayan el crecimiento del fenómeno de la droga en Bolivia. La magnitud refuerza la crencia de que todo el Chapare, al lado del TIPNIS, es un descomunal laboratorio de drogas. Eso dice volúmenes sobre la campaña de los colonos en el TIPNIS en favor de la carretera que rechazan los nativos.
El senador Pinto también reclama una amnistía para todos los bolivianos que han salido al exilio bajo el gobierno actual.
Lo ocurrido esta semana configura un menú desagradable para las autoridades que deben rozarse con la crema y nata de la diplomacia continental.