Un informe del Banco Central sobre la estabilidad de precios y del tipo de cambio en Bolivia trae uno de los horrores típicos de burócratas sin norte gramatical. Aparte de ignorar que la inflación en los precios de los alimentos ha duplicado el índice oficial para toda la economía, el comunicado presiona la inflación de errores gramaticales. Dice: “Si la política cambiaria del BCB habría seguido…Bolivia habría atravesado…” Hubiera seguido, estimado BCB, y así no habría caído en ese hueco negro gramatical del que no saldrá jamás si los redactores no son sometidos a cursos intensivos de gramática del primer grado. No quisiera extrapolar las fallas gramaticales a la política monetaria, pero el diablo hace que uno piense: Si fallan en algo tan elemental ¿cómo serán en lo demás?
Uno siente los mismos escalofríos cuando escucha y lee que políticos y escribidores dicen con inaudita frecuencia y sin el menor rubor: El proyecto ha sido considerado AL interior del congreso. Es simplemente EN y no necesita de interior. Si es EN, no será AL exterior, ¿verdad? No se dice está guardado al interior del cuarto, sino EN el cuarto. Pedro Shimose y el Prof. Órdenes podrán abundar en ejemplos.
Otro horror que suena al oído como cuando el cuchillo resbala en el plato, aparece en el proyecto de constitución del MAS: “Los dirigentes y las dirigentas” (hasta el corrector del Word se alarma!). Esta obsesión por dotar de género a casi todas las cosas me llevó el 2 de noviembre a pensar ¿Será que también hay un Día de LAS Muertas? Y entonces, ¿por qué no hablar también de “los llamos” y no solamente de “las llamas”? ¿O de “las mártiras” de la mal llamada justicia comunitaria y no solamente de “los mártires”? Por favor. No llevar el afán por los géneros al extremo de lo ridículo. O dentro de poco me dirán que los militares tienen “mayores” y “mayoras”…
Pero ya que hemos hablado del proyecto de CPE, vemos en el Cap. Segundo, Derechos Fundamentales. Art. 15. “Toda persona tiene derecho a la vida y a la integridad física, psicológica y sexual. Nadie será torturado, ni sufrirá tratos crueles, inhumanos, degradantes o humillantes. No existe la pena de muerte.” La pregunta está en la punta de la lengua: Y Achacachi, ¿será que estará blindado contra este artículo? Pues ningún fiscal ha podido ingresar al lugar para investigar el linchamiento de hace unas semanas?
Luego viene “II. Todas las personas, en especial las mujeres, tienen derecho a no sufrir violencia física, sexual o psicológica, tanto en la familia como en la sociedad”. ¿Por qué “en especial las mujeres”? ¿Quiere decir que los hombres son menos especiales? Con decir “todas las personas” habría sido suficiente.
El Art. 17 dice: “Toda persona tiene derecho a recibir educación en todos los niveles, de manera universal, productiva, gratuita, integral e intercultural, sin discriminación”. Como dice “todos”, es lícito pensar que incluye el nivel universitario y post grado. ¿Será?
Algo sublime viene en el III del Art. 18: “El sistema único de salud será universal, gratuito, equitativo, intercultural, participativo, con calidad, calidez y control social”. ¿Por qué calidez? ¿Médicos y enfermeras deberán seguir cursos de calidez humana? Las enfermeras, por definición, poseen gran espíritu humanitario. Me consta. El tema debería confinarse a los reglamentos de clínicas y hospitales. Y “el control social” extirpado de las manos de los cirujanos.
