El túnel está cada vez más oscuro y las salidas racionales para el empantanamiento en que se halla el país son más estrechas cada hora que pasa. Los industriales de Santa Cruz se rebelaron esta tarde contra los decretos que sorpresivamente prohibieron la exportación de aceite de soya y decidieron transportar su mercadería a través del departamento, probablemente vía Brasil. La medida gubernamental contra el sector agroindustrial más dinámIco y exitoso surgido en las últimas décadas en Bolivia, ha tenido efecto dominó. Ha dejado sin carga a unos 5.000 camiones, cuyos propietarios y ayudantes, apoyados por todo el transporte pesado, ahora amenazan con bloquear rutas de acceso al país y tomar aduanas a partir de este miércoles. En total, dicen los industriales, unas 300.000 personas pueden ser afectadas y perder sus fuentes de ingresos. Los efectos de una situación semejante serían devastadores para un país cuya fuerza laboral es de apenas cuatro millones, la mayoría rural.
Los industriales demandaron que el prefecto les facilite seguridad para el transporte de su producción. Y, elevando la apuesta, plantearon que el gobierno departamental no asista a ningún diálogo con el nacional mientras no sean derogados los decretos anti-exportación y de reducción del IDH a los departamentos.
Las fuerzas que sostienen militantemente al gobierno –los plantadores de coca- dijeron desde Cochabamba: hay que nacionalizar las industrias aceiteras. (Si solo fuese nacionalizar o aumentar impuestos, no tendriamos el grifo de gas seco, sin co’mo aumentar las ventas a Argentina y dificultades para cubrir lo comprometido con Brasil.)
El gobierno reiteró que no habrá fuerza policial para resguardar la votación del 4 de mayo, por los estatutos autonómicos. Y el Comité Cívico anunció, para desagrado del gobierno, que pedirá que grupos universitarios se organicen para otorgar garantías al referéndum, que ha asumido las características de un río en crecida que no vuelve atrás.
Restan 40 días para el 4 de mayo. En términos bolivianos, eso suena a eternidad.