Las Fuerzas Armadas se disponen a conmemorar el 8 de octubre el cuadragésimo aniversario del desenlace de la mayor acción militar emprendida por el ejército boliviano desde la Guerra del Chaco. Pero no habrá discursos de victoria como cuando, en aquel octubre de 1967, anunciaron de manera errática e imprecisa la muerte de Ernesto Che Guevara.
Todo indica que entre los militares el aniversario pasará, oficialmente, casi desapercibido. La rememoración será en los cuarteles, donde los actos, si los hubiere, serán privados, de acuerdo a las fuentes consultadas por este blog.
La guerrilla que durante seis meses y medio condujo el Che en el sudeste fue el desafío más grande que confrontaron las armas bolivianas en más de tres décadas. Liquidaron a la guerrilla –esa y la que vino después, en Teoponte, tres años más tarde- y proclamaron victoria. Hoy, algunos de los protagonistas principales del acontecimiento no están felices con la forma discreta que el Alto Mando quiere dar al aniversario.
“Han ordenado que el 8 de octubre haya un acto dentro de los cuarteles. Que se vayan al diablo! A mí no me interesa un acto en el interior de los cuarteles, como si hubiera vergüenza por lo que conseguimos. Será un acto clandestino”, me dijo el general Div. (r) Gary Prado Salmón, cuyo regimiento enfrentó al Che y los hombres de su columna y los derrotó.
El Gral. Prado me contó que Cuba y Venezuela, a los que se sumarían grupos de izquierdistas bolivianos, quieren realizar actos públicos de homenaje al guerrillero en Vallegrande, a pocos kilómetros de La Higuera, donde murió el Che. “Quizá miles de cubanos y venezolanos lleguen a Vallegrande a realizar actos.”
Esos homenajes serán posibles “por el proceso político que estamos viviendo”, me dijo.
El gobierno del presidente Evo Morales está fuertemente aliado con Cuba y Venezuela. Sus constantes roces con Estados Unidos se suman a los que tradicionalmente ya tienen sus aliados y por rebote minimizan la acción del ejército de hace cuarenta años. Celebrar el acontecimiento le resultaría cuando menos embarazoso.
“Habríamos querido realizar actos que rememorasen los acontecimientos más importantes de esa campaña, inclusive las batallas decisivas, como la de Vado del Yeso y, la final, en El Churo. Pero no nos autorizaron”, me dijo el Gral. (r) Lucio Añez Ribera. “La orden emanada de arriba es de dar muy bajo perfil a la conmemoración”.
El Gral. Prado dijo que hace algunos días recibió una llamada de un colega teniente, también retirado. “Me dijo: Tenemos que hacer algo el 8 de octubre. Yo le respondí, “son las Fuerzas Armadas las que deben realizarlo, no nosotros. ¿Vamos a homenajearnos nosotros mismos?”
Para quienes quieren conocer detalles precisos sobre la campaña del ejército boliviano en 1967, recomiendo la obra del Gral. Prado “La Guerrilla inmolada”. Está en su tercera edición y sobre ella conversé ampliamente con el autor.
Los vencedores de esa guerrilla se encuentran, 40 años después, ante una campaña desproporcionadamente mayor que aquella que combatieron en 1967. El ejército boliviano venció pero no logró evitar ni neutralizar el surgimiento del mito Che Guevara.
Pero eso es tema de un artículo que colocaré en este blog próximamente.