Juicio del Siglo: Con tropezones, rumbo al final

Tras los sofocones de las últimas semanas, especialmente  la fuga aún oscura que el 11 de marzo protagonizó el ex fiscal Marcelo Soza, el Juicio del Siglo ha ingresado a un proceso terminal, dicen los abogados que siguen el caso. Nadie se atreve a formular un calendario final, pero todos coinciden en que no es mucho el tiempo que tiene por delante.

La incredulidad que rodea a la versión del gobierno (separatismo, que como tal no aparece en ninguna línea de la proposición que elaboró  el ex fiscal Soza, e intención de derrotar al ejército boliviano), se ha visto acentuada con la carta de la ex autoridad  y con declaraciones de los defensores.  El ex fiscal parece haber dejado un laberinto de preguntas que las autoridades no han respondido.

“Iba a ser nuestro testigo estrella”, dijo el abogado cabeza de la defensa, Otto Ritter Méndez, quien asegura que la salida del ex fiscal fue asistida por el propio gobierno, que habría preferido tener al magistrado fuera a enfrentar la posibilidad de que termine ante un juez y hable tal vez mucho más y con mayor precisión que su carta. Ritter consiguió autenticar el documento,  que proyecta presentar en cuanto se reanude el proceso suspendido tras la salida del ex fiscal.

Ese documento quitaría al juicio sustento para continuar. La senadora por Pando Carmen Eva González sostiene que una de las alternativas que estudiarían las autoridades sería sentenciar a algunos que se declararían culpables. La pena no sobrepasaría los casi cinco años que algunos llevan en prisión. Se desconoce quiénes serían los procesados dispuestos a inculparse.

Hace un par de semanas, Gary Prado Araúz, abogado de la defensa de su padre, el general Gary Prado Salmón, concedió una entrevista a la red de emisoras Erbol a la que no se le conoce una réplica equivalente del gobierno.  En la entrevista, Prado recuerda algunas tareas que el ex fiscal no investigó  o que no que aclaró.  ¿Quién trajo a Eduardo Rosza Flores a Bolivia a fines de 2008, en los días en que milicias campesinas cercaban Santa Cruz?

El abogado dijo que está determinado que el trayecto Budapest-Sao Paulo de Rózsa y un acompañante fue pagado mediante una tarjeta de crédito asignada al coronel venezolano Jorge Osorio, entonces Ministro de Alimentación. El ex fiscal llegó a ese punto pero curiosamente no avanzó más, dijo el abogado.  El viernes pasado  el mismo funcionario fue designado oficialmente Ministro del Poder Popular, adscrito a la Presidencia de Venezuela.

El abogado mencionó otro elemento: el ex fiscal recopiló llamadas hechas o recibidas por Rózsa, pero excluyó de la lista  números de La Paz. No los incluyó “porque son las llamadas de funcionarios de gobierno” que lo llamaron desde La Paz, inclusive una del ex Viceministro Saúl Ávalos, contra cuya residencia en Santa Cruz estalló un explosivo a fines de marzo de 2009. Se desconoce si existe algún informe del ex viceministro sobre  llamadas que habría recibido la noche del atentado a su casa.

Prado Araúz admitió la posibilidad de que Rózsa hubiese tentado a algunos cruceños con la idea de defender la ciudad, ante el que parecía avance inminente de las milicias campesinas y los antecedentes históricos  de la masacre de Terebinto, pero ridiculizó la idea de una guerra de secesión, como la que el gobierno afirma que estaba en gestación. “La boca aguanta todo, pero ¿alguien se ha animado a hacer números de lo que cuesta un enfrentamiento bélico real, lo que cuesta un día-hombre en combate…de dónde iba a salir la plata para un enfrentamiento bélico? No nos tomen por tontos”, dijo en la entrevista con Erbol. ¿”Saben cuántas armas dicen que le secuestraron a Rózsa del stand de Cotas (en la Feria Exposición de Santa Cruz): diez fierros viejos. Una compañía policial trituraba al ejército de Rózsa…”

El abogado agregó que no hubo “fuego cruzado”  en la madrugada del 16 de abril de 2009, y afirmó que pronto estaría en condiciones de presentar pruebas de su afirmación.  Dijo también que los signos que presentaba el cadáver del ex combatiente boliviano-croata mostraban que había sido torturado antes de morir.

“…lo matan. Su muerte era más útil… ¿sabe cómo muere? Por anemia, de acuerdo a la autopsia. Le metieron unos tiros al  abdomen…y se desangró, dice la autopsia.  Pero es mentira.  (La muerte fue causada por) un tiro de pistola detrás aquí, atrás de la oreja, a (una distancia de) menos de 60 centímetros. El disparo no sale al otro lado…Lo dicen las fotografías de la autopsia.”

Prado Araúz dijo que las autopsias en Bolivia fueron manipuladas y que el informe de la realizada en Irlanda por los forenses de ese país, sobre el cadáver del irlandés Michael Dwyer, fue enviado a la cancillería boliviana, pero  que allí lleva años. La cancillería no lo remitió a la fiscalía a cargo del caso. Los datos sobre el cadáver del húngaro Arpad Magyarosi también exhibían tortura y al morir estaba esposado, dijo.

Una anotación final para responder a una pregunta recurrente. ¿Por qué suelo llamar Juicio del Siglo a este proceso? Porque es un calificativo real y sin la connotación que tiene llamarlo “caso terrorismo’, como frecuentemente lo llama la mayoría de los medios nacionales. Designarlo “caso terrorismo”  implica en cierto modo comprar un calificativo cuya veracidad no ha sido establecida. Llamarlo Juicio del Siglo refleja mejor una verdad histórica: no hay un juicio igual en los 14 años del siglo en curso en magnitud y profundidad.

El tablero internacional boliviano

Mientras Bolivia se prepara para presentar la memoria de su demanda a Chile en poco más de una semana, la cancillería vecina ha adelantado una de sus piezas importantes en el ajedrez diplomático en curso. Su canciller Heraldo Muñoz estuvo hace pocos días en la capital brasileña para reafirmar el eje tradicional Santiago-Brasilia que marca la diplomacia continental.

La visita del jefe de las relaciones exteriores de Chile, la primera de su gestión como canciller, destaca la importancia de mantener los mejores lazos con los grandes vecinos en momentos en que está en juego una cuestión de la magnitud que representa la demanda boliviana.

“Brasil ha sido nuestro aliado tradicional y queremos recuperar la intensidad que deberían tener esas relaciones en el ámbito económico, comercial, político social y cultural”, dijo en declaraciones que acaba de reproducir la revista económica semanal brasileña  Exame.  Llegó precedido por un dato mayúsculo: las inversiones chilenas en Brasil superan los 24.000 millones de dólares, casi el doble del volumen de las reservas monetarias internacionales  de Bolivia.

La visita también demuestra la agilidad con la que Chile se desplaza en el mundo y, por contraste, puede subrayar las dificultades de Bolivia, que ha decidido apostar, en busca de resolver su encierro geográfico, todas sus cartas en La Haya. Con las relaciones diplomáticas con Estados Unidos casi inexistentes y con frecuencia al borde de la ruptura total, Brasil ha adquirido una relevancia aun mayor que la tradicional.

Hace ocho meses Brasil no tiene embajador en Bolivia. (Curiosamente, Bolivia sí lo tiene en Brasilia.)  Las relaciones entre ambos fueron estremecidas por el refugio del senador opositor Roger Pinto, ahora en el vecino país tras su fuga rocambolesca en agosto pasado. Aún no se ha disipado del todo la tensión entre los dos países. ¿Recuerdan a la entonces presidenta del senado  boliviano Gabriela Montaño diciendo que Brasil no debía volver su sede en La Paz “un refugio de delincuentes comunes” tras el asilo que buscó el senador?

Las ventas de gas natural boliviano dominan el comercio bilateral, que luce más floreciente que nunca. Nadie  puede asegurar que ese ímpetu se mantenga. En pocos años más, expirará el contrato en curso desde 1999 y todo indica que a Brasil no le entusiasma la idea de pagar los precios actuales, que representan para Bolivia, junto a las ventas a Argentina, el grueso de su comercio exterior. En ese rubro de exportación yace la base principal  del auge que exhibe la economía boliviana.

Para un paso tan trascendental como el que representa el de La Haya, las relaciones internacionales de Bolivia deberían estar en un plano de excelencia. No parece así. Aparte de Venezuela, Argentina y Ecuador, en ese orden, no son grandes las simpatías oficiales de las que goza el país en América del Sur. Aún hay ecos de la reiterada afirmación del presidente Morales de que no le temblaría la mano para cerrar la embajada de Estados Unidos en La Paz. Con la Unión Europea las relaciones han perdido el brillo que ostentaban hace algunos años. ¿Cuántos países europeos mantienen a sus representaciones en el mismo nivel de hace un lustro?

Pregunten con cuántos funcionarios contaban las embajadas y consulados del viejo continente hace un par de años y les dirán que han sido reducidos a su mínima expresión.   No es sólo cuestión de intereses económicos. También entran las identidades políticas en la ecuación.

El horizonte diplomático de cada país puede ser amplio o estrecho. Bolivia parece haber escogido el trayecto angosto.

Otras logias

“Al final no hubo patria ni socialismo, sólo muerte”, decía el cartel desconsolado que sostenía  una joven manifestante en las calles de Venezuela. La imagen publicada por Tal Cual Digital,  el diario digital caraqueño que dirige Teodoro Petkoff,  expresa la frustración de millones de venezolanos que hace tiempo dejaron de creer que el socialismo de Hugo Chávez y los manotazos  de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello vayan a traer una igualdad que no sea en la pobreza, en la represión y la mansedumbre.

Estos días pueden haber agregado otra decepción: una cosa son los pueblos y otra distinta son los gobiernos para los que la solidaridad yace en la ideología o la sustenta el petróleo. Algunos gobiernos se instalan en instituciones regionales y se organizan como logias para mantenerse en el poder.  Para algunos de ellos, la perspectiva de perder el poder es insoportable.  En eso son similares a  los del socialismo  real del siglo XX: sólo salen por la fuerza, con pobladas, desmoronamiento de la economía y alzamientos generalizados.  Ejemplos parecidos recientes en nuestro hemisferio han sido Honduras y Paraguay.

Para defender a la cofrade Venezuela, sus amigos activaron todos los mecanismos pactados y negados a  los venezolanos que llenan las calles.  Causa escalofríos pensar que la misma vara pueda ser utilizada para medir lo que ocurriría si volvieran las dictaduras estilo hace cuatro décadas.

Es notable, con todo, ver que a favor de los debates públicos de  la tragedia venezolana estuvieron los  fundadores de la Alianza del Pacífico (Colombia, Chile, Perú, México, al lado de Panamá, Costa Rica, Estados Unidos, Canadá, Guatemala, Honduras y Paraguay.) De tres pasaron a once.  Los que se han opuesto presiden los mercados cerrados de Mercosur (Argentina, Brasil, Venezuela y Uruguay, este último con desgano, fortalecidos  con Bolivia, Ecuador y países del Caribe y América Central).  

El Nacional, de Caracas, informó hace unos días que dependen en un 40% del petróleo subsidiado que entrega Venezuela, los países centroamericanos y del Caribe que votaron por taparse los oídos y cerrar los  ojos ante María Corina Machado en la reunión del Consejo Permanente de la ni OEA. Consiguieron impedir que sus palabras fuesen públicas. Eso explica los votos de esos países. Defienden una efímera factura petrolera barata y temen que el subsidio se acabe si al chavismo cae. Es una manera vergonzosa de monetizar principios universales.

La resistencia del gobierno de Maduro y la lealtad de sus aliados tiene también una explicación en Cuba, Pero esa es historia aparte.  

 

 

Cerca del precipicio

A UNASUR, la organización creada hace seis años al fragor de la influencia de Venezuela en América del Sur, le ha tocado comprometerse con virtudes que muchos en el continente juzgan que en su breve existencia no ha creído. Tres de sus integrantes han sido designados para trabajar por un diálogo con el que el gobierno de Nicolás Maduro espera superar una tormenta que sólo ha arreciado en los últimos 45 días y  ha exhibido la faz feroz de las tensiones bajo el régimen instalado hace 15 años.

Brasil, Ecuador y Colombia tienen la misión de tender puentes para que Maduro y sus rivales en la oposición conversen y traten de mostrar sí existen fórmulas para una pacificación efectiva que incluyan la permanencia del régimen vigente.  A juzgar por la persistencia de las protestas y la dureza de los militares, esa posibilidad equivalía este fin de semana a buscar el círculo cuadrado.

La UNASUR tuvo una gestión que en Bolivia lució deplorable. Se inauguró con el informe de un súbdito argentino que echó toda la culpa de los sucesos sangrientos de Porvenir en 2008 sobre el entonces prefecto Leopoldo Fernández, las autoridades que gobernaban Pando y quienes se oponían al gobierno nacional.  Para UNASUR, que endosó el Informe Mattarollo sin reservas, lo que ocurrió en aquel remoto lugar del noroeste boliviano fue parte de una “ofensiva racista” promovida por una “oposición fascista”.   El informe colocaba al gobierno del presidente Morales como víctima. Su lista de víctimas fatales incluía a personas que estaban vivas.

UNASUR también se comprometió hace dos años a enviar a Venezuela una  “comisión de la verdad” que investigaría hechos violentos y tensiones que ocurrían en la patria de Bolívar. No se supo que la comisión se hubiese siquiera formado. Tampoco es mucho lo que se conoce de los trabajos y proyectos de la entidad.

Con la seriedad comprometida y la idea de que se trata de una organización formada al calor de gobiernos populistas de la región, UNASUR tiene otra dificultad: los líderes opositores han colocado al régimen de Maduro como una dictadura sostenida con la fuerza militar y una masiva presencia cubana. Esa identificación se extiende al aumentar el número víctimas fatales que ahora se cuenta en docenas. Este fin de semana, líderes opositores negaban idoneidad a la organización para buscar un diálogo genuino.

Los países del grupo sudamericano  tienen también que lidiar con “condiciones previas” que exige la oposición, entre ellas la desarticulación de las bandas paramilitares y la liberación inmediata de Leopoldo López, los alcaldes tachirenses Daniel Ceballos y Enzo Scarano y los estudiantes detenidos. No hay elementos que permitan creer que el régimen venezolano esté dispuesto a desarmarse y el presidente Maduro no acepta precondiciones. Tampoco se sabe con certeza si la ciudadanía que está en las calles estará de acuerdo con quienes asuman su representación.

Una pequeña pero combativa organización radical, Bandera Roja, que respaldaba al régimen en sus orígenes, emitió el jueves una declaración instando a persistir en las protestas callejeras. Con ellas, afirmó, “la careta que barnizaba al régimen como democrático, como defensor de  los pobres, como socialista o comunista, o por lo menos a favor de los derechos humanos y el progreso, ha rodado por el suelo”.  Se ignoraba si Bandera Roja estaria entre las organizaciones a ser convocadas por el trío de UNASUR.  

Con su génesis matriz bajo sospecha de obedecer más a un ferviente antinorteamericanismo que a una disputada (debatible) representación continental, la misión de UNASUR se encuentra ante la condición que se atribuía a la mujer de César: debe no sólo ser pura y casta sino también parecerlo. Puede poseer los dos primeros atributos; en cuanto al tercero, muchos creen que no se ha empeñado en  adquirirlo.

Nota: Una falla mia en la digitación hizo aparecer, en el párrafo anterior, la palabra indisputada cuando debía haber dicho disputada, o  más correctamente, debatible, como acabo de colocar entre paréntesis. Pido disculpas.

Mega devaluación

Corrije y uniforma escritura de decimales: coma en vez de punto.

En el primer día de operaciones de un nuevo sistema de asignación de divisas el bolívar venezolano ha experimentado una depreciación del 87,85%. Si esta depreciación será constante, se habrá de ver con el correr de los días. De momento, si Ud. tenía 100 unidades monetarias en el banco, la noche del lunes,  al cerrar la jornada el valor real de lo que usted disponía era  de 12,15, un encogimiento brutal. En teoría, el decrecimiento del valor podría detenerse o incluso revertirse.

La tasa única de cambio oficial hasta la aplicación del nuevo sistema (SICAD) era de 6,30 por un dólar. Al cerrar las operaciones el lunes, los operadores habían pagado un promedio de 51,86 bolívares, 8,5 veces más que el valor oficial anterior.   Bajo cualquier óptica, el descenso del valor de la moneda venezolana causa vértigos. Hasta el domingo, teóricamente era posible comprar un bolívar con 16 centavos de dólar.  Al cerrar operaciones el lunes, bastaba un poquito menos de dos centavos para adquirir el mismo bolívar. Una ganga para el que tiene dólares. Un desastre para el que debe comprarlos.

El gobierno dice que las divisas que vende el Banco Central de Venezuela bajo el nuevo sistema representan sólo un siete u ocho por ciento del total del que dispone para sus transacciones y comercio exterior. El grueso de los movimientos de divisas, insiste el gobierno, cubre la importación de alimentos, medicinas y otros insumos fundamentales.  El problema es que la gente se guía por el valor más alto, en torno al cual todo el sistema de cambios suele converger.

¿Quién gana más con esta alteración hacia arriba? El gobierno, las arcas del tesoro, que dispone ahora de más bolívares para gastar, cuando menos ocho veces más respecto a ese siete u ocho por ciento que el gobierno dice que es buscado por los operadores particulares.

Se presenta una situación muy parecida a la que reinó hasta el 18 de febrero de 1983, y aun años después. El gobierno de entonces vio que no podía mantener la tasa de 4,30 bolívares por un dólar a causa del aumento descomunal de los gastos públicos. Tenía miedo a devaluar. La palabra causa escalofríos en todo el mundo y hace temblar a los políticos. Fue creado un sistema triple que mantenía la tasa de 4,30 X 1 y agregó otras dos. Una de seis bolívares por un dólar y otra de 7,50 por dólar.  Con la de 6 X 1 se podían importar hasta relojes Rolex. En poco más de un año, las tasas eran unificadas alrededor de la de mayor valor (7,50) y de ahí comenzaba una aventura en la que la moneda venezolana sólo caía en valor y el valor del dólar sólo subía. Eso ha seguido a lo largo de años. Hace poco, el gobierno hizo lo que otros gobiernos en otros países hicieron: una eliminación de ceros para su valor cambiario que dio la apariencia de que la moneda no estaba tan depreciada. El gobierno del Sr. Maduro pretende hacer creer a sus compatriotas que su moneda está protegida y que el siete u ocho por ciento será sofocado. Falso. No pasará mucho tiempo antes de que ese segmento prevalezca.

Una manera de compensar el crecimiento incontrolable del gasto público es aumentar los precios de los carburantes, que en Venezuela tienen un precio ridículo y son los más bajos del mundo, y diversificar la producción, con énfasis en la agroindustria. El gobierno de Nicolás Maduro es renuente a hacerlo, pero más temprano que tarde se enfrentará a esa decisión existencial. Los millones que han salido a las calles han apresurado el momento de esa decisión.

Nota: Sigue sin freno la forma de calcular una depreciación. Una respetable cadena británica de informaciones trae en su portal una noticia que sostiene que en Venezuela se ha dado una devaluación del 500%.

¡Caramba, el 100% habría sido suficiente para borrar la divisa venezolana del mapa por completo!

Tercermundismo

“…ha tomado aspecto de evidencia que no requiere demostración la hipótesis de que el capitalismo y la consiguiente occidentalización del mundo en los últimos doscientos años están en el origen de todos los males, de modo que la salvación final de la humanidad se producirá con la derrota y la extinción de un “Lucifer” llamado imperialismo…”  La frase es una de muchas de Carlos Rangel (1929-1988), un ensayista poco conocido en los niveles académicos de gran parte del continente, todavía permeado por un fervor tercermundista que, de acuerdo al autor, contamina el pensamiento  socio-político de la región y esconde el debate de ideas de fondo sobre cómo  superar eficazmente el atraso (“Tercermundismo”, Monte Ávila Editores, 1982, Pág. 63-64). Se trata de su obra cumbre (“Del Buen salvaje al Buen Revolucionario”, fue otro de sus ensayos) pero que por razones fáciles de adivinar no alcanzó la divulgación similar que habrían merecido pensadores de la izquierda que contaban con una base  mundial de propaganda.

Vaya Ud. a una de las librerías y pregunte por esas obras.  Probablemente  tendrá que ordenarla de algún proveedor extranjero, pero improbablemente de la Venezuela de estos  días. Hace 40 años, Rangel  destacaba que ya no era suficiente la erradicación del  analfabetismo ni que de las universidades egresen legiones de médicos si no había cómo ofrecerles un empleo digno. Aún ahora, sin la libre iniciativa del despreciado capitalismo,  muchos de esos profesionales no logran la ubicación que soñaron y acaban trabajando fuera de lo que aprendieron. Desde hace años, muchos integran las  “misiones”  que vienen a países como Venezuela, Brasil o Bolivia en programas de asistencia pagados de gobierno a gobierno. Eso lo perciben muy claro los estudiantes venezolanos.

La poca divulgación de autores como Rangel exhibe el desconocimiento que con frecuencia se tiene de Venezuela. No es gran cosa lo que se ha leído de Rómulo Gallegos (“Doña Bárbara”), también nombre del premio literario que catapultó a Mario Vargas Llosa. Menos aún de Jacinto Convit, el notable  investigador cuyo aporte fue indispensable para ayudar a curar la lepra. Ya retirado, es una de las grandes figuras de la ciencia venezolana.

Periodista acucioso, Rangel fue un crítico implacable del “tú eres rico porque  me has robado” y defensor incansable de las que consideraba ventajas netas del capitalismo  sobre el socialismo. Con el “neotercermundismo” de estos días, releer sus obras es como escuchar las crónicas de la jornada.

Toc-toc-toc

El embajador de Bolivia en Brasilia, Jerjes Justiniano,  está en apuros. Se le endilga inconsecuencia con las normas diplomáticas al continuar presente en Brasilia como cabeza de la representación diplomática boliviana más importante del continente.

El embajador brasileño Marcel Biato estaba de vacaciones, fuera de Bolivia, cuando a fines de agosto ocurrió la fuga del senador Roger Pinto, apoyado en la logística que le brindó un funcionario de esa representación, hastiado con la demora y reticencias bolivianas de otorgar salvoconducto al legislador. La embajada del vecino país quedó sin un titular desde entonces. La cancillería boliviana ignoró el vacío y pretendió que la situación entre ambas  naciones es normal,  como la que ocurre cuando uno de los cónyuges decide vivir fuera de casa y el otro dice a la familia y a los amigos: todo está normal. No estamos viviendo juntos pero todo está normal.

El colega Humberto Vacaflor alude esta anomalía en su columna de hoy lunes, en El Deber. Subraya Vacaflor: “La permanencia en Brasilia del embajador Jerjes Justiniano no revela la existencia de una relación normal; revela la ignorancia del gobierno boliviano sobre las normas diplomáticas”.

Unas noches atrás, el diplomático había dicho, en el programa No Mentirás, que la relación bilateral era muy buena y atribuía la falta de su equivalente brasileño en La Paz sólo a cuestiones políticas internas de Brasil.   Cierto. Todo país tiene agendas internas con las que debe lidiar y eso puede perjudicar cuestiones diplomáticas menores. Pero no durante ocho meses. No con el vecino con el que comparte la frontera terrestre más extensa ni con el que es su principal proveedor de gas natural.

Esta actitud puede revelar la costumbre de atribuir normalidad a situaciones que están lejos de serlo. Como la del avestruz, que esconde la cabeza en la arena pretendiendo que nada lo amenaza.

Una actitud parecida de desconocer el mundo y las normas de comportamiento se manifiesta cuando “sectores sociales” piden que se congele el diálogo con Chile (El Deber, 17-03-2014, Pág. 14).  Esos sectores creen que el “congelamiento” debe extenderse hasta que la Corte Internacional de Justicia de La Haya  diga su parecer respecto al pleito con Chile por una salida soberana al Pacífico. Es como si un adolescente le dijese a otro: Vamos a pelear. Si yo gano, no hay nada que discutir y tú pagas la apuesta. Si yo pierdo, entonces sí discutimos cómo pagar la cuenta. Es como querer asegurarse la partida de antemano pretendiendo que nadie se da cuenta. Toc-toc-toc. ¿Estás con fiebre?

Algo desacostumbrado apareció hoy en el mismo diario. En media página salió publicada la carta “al pueblo de Bolivia” del ex fiscal Marcelo Soza. Fue  una nota solicitada. “Por los familiares de perseguidos y detenidos políticos” firma el abogado Gary Prado Arauz. Hay una ironía: la carta del ex fiscal, ahora en busca de refugio político en Brasil, fue difundida profusamente. Pero para que no quede duda de lo que la ex autoridad judicial declara, el abogado, hijo de uno de los acusados principales en la proposición del ex fiscal, la ha hecho pública in extenso. Entre varias otras cosas, el ex fiscal denuncia que efectivamente fue grabado por funcionarios del gobierno (lo que daría fe al audio que circuló el año pasado en el que se hablaba de las extorsiones y Soza aseguraba a un interlocutor cuya identidad aún no ha sido revelada, que si caía el caso terrorismo caía el presidente Morales.)  En el audio, el ex fiscal también menciona a algunas autoridades y parientes de funcionarios en ejercicio y dice que autoridades del gobierno lo presionaban para que involucrase en el supuesto plan sedicioso a personalidades de Santa Cruz. ¿“Es éste el pago que recibo? Usarme vilmente para sus intereses políticos…”

El abogado Prado Araúz ha atendido a su padre a lo largo de todo el proceso en Santa Cruz. En el diseño de la acusación preparada por el ex fiscal, el general retirado Gary Prado Salmón era el “cerebro militar” de una sedición en la que son acusadas 39 personas. Los cabecillas de la supuesta asonada que derrotaría al ejército boliviano tienen graves problemas de salud, desde la parálisis que sufre el general Prado hasta cirugías cardiovasculares que cuestionan la habilidad física que tendrían para semejante hazaña.